Sábado de noche. Acordaron ver una vieja película indú: Kamasutra, que realmente solo escogieron por el nombre. Ella anunció que prepararía pororó y él que traería unas pilsen'i de la bodega. La bodega estaba cerrada. No importó, sea abrazaron, dieron play con el control.
A la mitad de la película se dieron cuenta que lo único que disfrutaban juntos era la cerveza.
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miércoles, 10 de octubre de 2018
martes, 9 de octubre de 2018
Microcuento
V
Miró la lluvia con cierto desagrado. Suspiró. De pronto, parte del techo dejó llover adentro, alcahuete. Se recordó de niño, saltando, riendo, sacando la lengua para sentir el agua. Salió. La lluvia disimuló su llanto, llevó lágrimas. Llevó su tristeza.
Miró la lluvia con cierto desagrado. Suspiró. De pronto, parte del techo dejó llover adentro, alcahuete. Se recordó de niño, saltando, riendo, sacando la lengua para sentir el agua. Salió. La lluvia disimuló su llanto, llevó lágrimas. Llevó su tristeza.
viernes, 15 de junio de 2018
Advertencia
“Ahora que no hay nadie puedes hacerlo”, le dijo ella y le pasó el aerosol.
“Alto voltaje”, escribió él con pulso dubitativo.
Cuando la pintura se secó, ella se sacó el corpiño deportivo, y lo desafió.
Y él, que le acababa de pintar la advertencia, cayó.
“Alto voltaje”, escribió él con pulso dubitativo.
Cuando la pintura se secó, ella se sacó el corpiño deportivo, y lo desafió.
Y él, que le acababa de pintar la advertencia, cayó.
martes, 24 de abril de 2018
Microcuentos
III
La pasión los tentó. Jóvenes, aceptaron. Él, universitario. Ella, campesina. Decidieron convivir.
Pero con el tiempo se dieron cuenta de que el día a día es otra cosa. Discutían. La culpó de no avanzar.
Tardó en entender que las ruedas de una carreta giran mejor que las ideas cuadradas.
IV
El tereré se extendió mucho, y la ronda se fue achicando, hasta que sólo quedaron en ella dos personas.
El notó que le miraba la mano en cada cebada, entonces le dijo "sé lo que quieres". Ella se sonrojó, y sintió algo como un orgasmo al verlo renovar la yerba.
La pasión los tentó. Jóvenes, aceptaron. Él, universitario. Ella, campesina. Decidieron convivir.
Pero con el tiempo se dieron cuenta de que el día a día es otra cosa. Discutían. La culpó de no avanzar.
Tardó en entender que las ruedas de una carreta giran mejor que las ideas cuadradas.
IV
El tereré se extendió mucho, y la ronda se fue achicando, hasta que sólo quedaron en ella dos personas.
El notó que le miraba la mano en cada cebada, entonces le dijo "sé lo que quieres". Ella se sonrojó, y sintió algo como un orgasmo al verlo renovar la yerba.
martes, 22 de agosto de 2017
Microcuentos
I
Ella se mantenía altiva, como en todo el proceso.
Solo quedó perpleja cuando el juez leyó su sentencia:
- Señora... yo la amo!
II
"Seré lo que quieras por ti" dijo él.
"Me gustan las orquídeas" dijo ella.
Ahora ella riega su nuevo amor dos veces al día.
Ella se mantenía altiva, como en todo el proceso.
Solo quedó perpleja cuando el juez leyó su sentencia:
- Señora... yo la amo!
II
"Seré lo que quieras por ti" dijo él.
"Me gustan las orquídeas" dijo ella.
Ahora ella riega su nuevo amor dos veces al día.
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