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lunes, 11 de julio de 2022

Hora

Terminamos la reunión como a las 18hs.
Surge la invitación a merendar, que no acepto.

"Es la peor hora para ir en bus", dice alguien.
(de Avda. Aviadores del Chaco a Luque).

"Es la hora", es lo único que contesto, mientras
pienso que la hora en que puedes volver junto
a tu familia siempre es la mejor hora para viajar.

jueves, 5 de mayo de 2022

Ascensor

me envió un mensaje cuando iba llegando,
subió a uno de los ascensores
y yo al mismo, un piso después

"qué piso", preguntó pulsando de nuevo el 6,
"más arriba", contesté rozando su cintura
para presionar el botón número 9

y sin que nadie baje en el camino,
el ascensor llegó al piso 12,
y nosotros, en ese piso, al cielo

viernes, 17 de septiembre de 2021

Merecimiento


"El caramelo que nos merecemos", dice la publicidad ahí.
Un kiosko, detrás "una casa", porque sí, es una casa: en esa vereda vive esa persona.

El caramelo que nos merecemos...
     un café nos merecemos, cafecito...
     un tovajepete nos merecemos...

Por no superar situaciones que nadie merece,
por mantener gobiernos que no merecemos...

jueves, 9 de julio de 2020

Branislava

El gobierno está en proceso de construir un puente que unirá Asunción con Chaco'i. Para mí la obra es un sinsentido, aunque su origen tenga un claro sentido de lucro privado, y todo lo que eso arrastra en un país con autoridades altamente corruptas.

No quiero ahondar en esas reflexiones, ni en las cuestiones técnicas, que también le han sido señaladas.

Quiero mencionar que hace unos meses el MOPC difundió un concurso -que no sé si fue tal- para proponer el nombre para la obra. Mencionaba la integración del jurado y los principales criterios de evaluación. Yo creo que terminaron sin usarlos y viendo cuál se repetía más.

Participé, proponiendo como nombre "Branislava Susnilk". Más tarde vi que mucha gente hizo la misma propuesta, y con mejores argumentos que los míos. Eso no me hiere, me alienta, me hace pensar que siempre habrá con quien apostar por algo.

Pero bueno, el punto de hoy es, simplemente, que quiero compartirles mis razones para proponer el nombre de aquella mujer, saludos.

Branislava fue eslovena y paraguaya. Antropóloga; puso en el mapa de nuestra historia y realidad a los indígenas, los conectó con nuestra sociedad. Especialmente, quiso cruzar el río y avanzar hacia el norte, a la otra región.

Reconocerla es, en parte, reconocer el aporte de la mujer en la historia; y principalmente, es recordar las raíces que nos permiten llevar las ramas al cielo.

Como ella, el puente conectará las dos regiones del país para recordarnos que solo en unidad se forma el Paraguay.

lunes, 23 de julio de 2018

Sociedad basura

Camino y mi mano en el bolsillo cuenta las monedas; 4 mil ya alcanza para una chipa con cocido. Veo una bolsa de basura de la municipalidad local, esas que dicen "no se vende" y 2 pies que salen de ella. Fue una carpa en la noche.

Mierda. El nene debería estar camino a su desayuno, y nosotros como sociedad, dentro de esa bolsa.

martes, 27 de marzo de 2018

Amor duradero

Y así,
en un libro antiguo,
adquirido de paso en una calle de la capital,
encontrás de pronto un amor que perdura
más que la propia tinta en el papel.

Y así,
claro, pensás en ella,
en quien de hecho siempre pensás y sonreís,
pensando en que vas por buen camino,
trabajando para que el amor les dure.


viernes, 17 de noviembre de 2017

El desfile del agua (o lo que no vemos todos los días)

Los frutos que estaban en el suelo del bosque daban cuenta de la llegada inminente de la temporada estival. Andaba con los pies desnudos y disfrutó esa idea, pese a lo fresco que estaba el aire. A su parecer, la naturaleza amaneció raramente silenciosa ese día de noviembre.

Ella sobrevivió a la noche, pero no había comido. Cuando los vio, del tapiz de colores puesto sobre la tierra, escogió los verdes, y juntó varios de aquellos guaviramí en cada mano. Los sacudió apenas por los muslos y los llevó a la boca de varios a la vez. Comestibles, exquisitos, solo masticarlos le devolvió la luz a los ojos y el alma. Escupió las cáscaras y sonrió. Otra tanda.

Luego de saciarse, agradeció por el alimento y enseguida notó que más allá había también mangos. Serán para el almuerzo, pensó y miró hacia el noroeste. Se dirigió al río, su murmullo era fuerte, había correntada. No, no era momento de cruzarlo. Se recostó por un árbol a mirar el desfile del agua y entonces, invencible, una lágrima rodó por su mejilla mientras pensaba que quería volver con su familia.

La correntada, el tiempo y su corazón se detuvieron por un segundo. Una canoa plateada apareció de pronto y alguien a quien no distinguía le preguntó si quería su ayuda para cruzar a la otra orilla. Ella dudó, pero ante la insistencia amable y sonriente, se levantó y se acercó cada vez más al agua. Cuando estaba por llegar, escuchó el rugido paralizante de un jaguareté a sus espaldas y vio cómo la canoa se alejaba de ella, más que surcando, volando sobre las aguas.

Eran unos pocos chicos y chicas, pero gritaron como miles. Su colegio estaba a media cuadra de Mcal. López y ese día llegaban temprano. Pese a la distancia, notaron que algo no estaba bien en la escena de allá abajo y no dudaron de correr y defender a la niña. Ganaron una batalla, pero aún no la guerra, pues para ella la ciudad seguiría siendo una selva. Lo supieron cuando vieron rodar una lágrima por su mejilla mientras pensaba que quería volver a su comunidad.