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viernes, 29 de julio de 2022

Matemáticas

I
Ella es sabia, pues
hace recuerdos,
que es lo que queda:
la inmortalidad.

II
Cuando hace el amor,
hace que lluevan flores,
más allá de cara, ella es
la memoria, el infinito.

Y aquí las matemáticas:

I+II=III
Ella es sabia, pues cuando hace el amor,
hace que lluevan flores, hace recuerdos, 
que es lo que queda. Más allá de cara,
ella es la inmortalidad, la memoria, el infinito...

viernes, 24 de junio de 2022

Mierda

se sentía una mierda
avanzaba triste
despedazándose en cada paso

no giró para ver que
donde pisaba
la tierra quedaba bien nutrida

se sentía una mierda
pero era abono
permitiendo a las flores nacer 

jueves, 16 de septiembre de 2021

Orquídeas y libros

Así nomás pasa que, un día que parecía gris, en la calle encontramos un lugar que nos emociona y cedemos al placer.

Ella, corazón de abeja, queda embelesada con lo de adelante. Yo, sangre de tinta, voy por lo de atrás.

Calle Palma, Asunción

lunes, 28 de agosto de 2017

Santa Rita

En algún momento se pusieron al lado,
ambas Santa Ritas crecieron juntas,
y florecieron,
y como has dicho,
la combinación de sus flores
hizo un matizado hermoso de dos colores,
singular,
bello,
al igual que nosotros lo hicimos.


miércoles, 13 de julio de 2016

Orquídea

El domingo visitamos a mamá con las chicas. En un momento le pedí a Kary que me acompañe al patio. Quería mostrarle la hermosa flor que había brotado de una de las orquídeas, plantas que le encantan. Por supuesto, nuestras madres nos siguieron, aunque no sé por qué, si ya nos conquistamos, y no hay nada que puedan hacer, jaja…

Quedó encantada de la flor, blanca, hermosa. En medio del encantamiento del jardín en la noche, mamá expresó: “Tu papá plantó esa orquídea, pero se fue sin ver su flor. Pienso que ahora él sabe y está feliz. Encima mira hacia mi pieza…”.

Dentro de mí, el escuadrón de lágrimas tipo comando que ya estaba listo para salir, se relajó y replegó cuando sentí contenta a mamá, o al menos relajada. Cuando vi a mi amor engatusada con el regalo de la naturaleza e imaginándola allí frente a un espejo.

“Sí, se fue sin ver florecer muchas cosas, pero seguro que ahora él sabe y está feliz”, le respondí a mamá parafraseándola, mientras veía a Kary, radiante, compartir su emoción con el bebé que lleva dentro.